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INTERVENCION EN LA CONVENCION DISTRITAL PARA LA ELECCION DE CANDIDATOS A
DIPUTADOS LOCALES DEL PARTIDO ACCION NACIONAL, POR LOS PRINCIPIOS DE MAYORIA
RELATIVA Y REPRESENTACION PROPORCIONAL.
Casa de la Cultura, Sahuayo, Michoacán, México, domingo 18 de julio de
2004.
Señores delegados numerarios;
Distinguida militancia del Partido Acción Nacional:
Así como la sangre de Abel, según la Biblia, clamó a
Dios desde la tierra por la justicia, así están clamando hoy las naciones del
mundo por gobiernos incorruptibles, democráticos, equitativos y justos. Gobiernos que conduzcan a sus pueblos con
justicia, con verticalidad, moral bien cimentada en la
honestidad y la lealtad, con una preocupación genuina y permanente por trabajar
a favor de la sociedad y el bien común.
En tiempos en que la democracia está en crisis, y que
parece ser un proceso mal entendido, al haber sido superada ya por las propias
circunstancias cambiantes de las sociedades modernas, insertas en un proceso
globalizador irreversible, el mundo enfrenta hoy la imperiosa necesidad de
redefinir sus caminos y su análisis, con todo lo que ella implica, pues
representa una de las más concurrentes discusiones al interior del debate de la
ciencia social; ella presupone encontrar modelos de gobierno que incluyan un
Estado fundado en el consentimiento social que determine, y aplique, las reglas
para la justa convivencia social y, como centro de su actividad y como fin
último, el bienestar ciudadano.
Ese es el significado, el profundo significado, de los
procesos de deliberación y de representación política; es esa, también, la
razón crucial que determina el motivo que esta mañana nos congrega aquí, en
Sahuayo, en esta Convención Distrital, de la que saldrán candidatos a cargos de
representación y es claro que del desarrollo de este proceso dependerá la
evaluación del mismo y dirá mucho del grado de cultura y desarrollo político de
la militancia de nuestro partido pues en él habrá, válidamente, coincidencias y
divergencias que bien habrán de traducirse en acuerdos que garanticen el sano
desarrollo de este proceso interno que, seguramente, reforzará posturas para
combatir con fortaleza y decisión en los próximos comicios locales.
Esta nueva etapa del Partido Acción Nacional en
Michoacán debe encontrar una militancia unida en torno, primero, a los
principios de nuestra organización política y en torno, también, de todos los
candidatos que estarán en el escenario electoral en los próximos meses. La tarea
no será fácil. Habremos de enfrentar la
diatriba de quienes no han sabido, por ignorancia o premeditación, encontrar
las líneas claras que hoy definen al trabajo político, y la sinrazón de quienes
cierran los ojos a la realidad y se deslumbran todavía con el espejismo falaz
de la demagogia y el proselitismo audaz de los que enarbolan la bandera de la
prestidigitación de la política.
Por ello, es necesario que todos, candidatos y
militancia, y especialmente los primeros, caminen en una sola directriz
conceptual del trabajo que habrá de realizarse en este Distrito.
Porque las instituciones nunca serían solo el producto
de un acto de voluntad, sino el resultado de un proceso de aprendizaje social
expresado, normalmente, en leyes, quienes aspiramos a las candidaturas para
integrar el Poder Legislativo del Estado de Michoacán, debemos partir de la
consideración de que la nueva visión que debemos dar al Estado, requiere de
avanzar en la agenda de reforma estructural que no implica, como algunas
opiniones han expresado, pérdida de soberanía, ni que el Estado renuncie a su
responsabilidad como rector del desarrollo nacional.
Los cambios estructurales no representan una renuncia
a la tradición soberana del pueblo de México; ellos son el paso obligado que
debe instrumentarse para incentivar la atención de las necesidades sociales
básicas y la creación de condiciones para un crecimiento duradero.
Por esta crucial razón, resulta ya insoslayable
impulsar reformas que amplíen, modernicen y fortalezcan el sector energético
nacional en busca de la mejora del
funcionamiento de la planta productiva nacional; que acaben con el régimen de
privilegios en materia fiscal, impuesto por la tradición del viejo régimen, y
que permitan aumentar la eficacia recaudatoria, y crear una cultura tributaria
en el mexicano, que le lleve al cumplimiento voluntario de las disposiciones
fiscales, impulsando los valores de honestidad, calidad y transparencia; que
redunden en el marco regulatorio promotor del empleo y del mejoramiento salarial,
difundiendo a su vez los valores de una nueva cultura laboral, garantizando el
respeto y la autonomía de las figuras sindicales, promoviendo su modernización.
Reformas, en conclusión, que teniendo como eje una fina
técnica legislativa y una visión clara del futuro, mejoren y actualicen los
marcos legales y jurídicos, de nuestra entidad federativa, en las materias que
requieren ya de urgentes adecuaciones, a efecto de fortalecer el Estado de
derecho cuya construcción es un proceso que
involucra a todos los actores políticos relevantes y a la ciudadanía, y no se
agota en la edificación de un sistema jurídico o constitucional.
El
Estado de derecho, que para el caso de México se concibe en el ámbito de la
legalidad de todo el edificio jurídico-político-administrativo que abarca desde
la Constitución hasta los bandos municipales, se expresa y realiza en la norma
legal, pero también en la definición y el funcionamiento efectivo de las
instituciones, así como en la cultura y las prácticas políticas de los actores.
Por ello, este día, en el
marco de este plural proceso, convoco a todos los precandidatos de nuestro
partido en este Cuarto Distrito Electoral y a los de las organizaciones
políticas opositoras a que, en conjunto, asumamos que ha llegado el momento de
revertir no uno, sino muchos de los procesos anacrónicos que bien han sabido
afectar el desarrollo de la actividad política.
Porque la política tiene
designios morales mucho muy elevados, ha llegado el momento de dignificar su
ejercicio. Ella no es una simple transición, tampoco moda pasajera, menos aún
capricho sustentado en la irracionalidad; política es despojarse de vanidades,
protagonismos y prejuicios, es visualizar el mundo con futuro; es saber que su
ejercicio debe elevar al hombre al servicio de sus propios semejantes.
Por ello, desde este
foro, en mi calidad de precandidato del Partido Acción Nacional a Diputado
Local por este Cuarto Distrito Electoral del Estado de Michoacán, convoco a la
militancia panista de mi Estado:
A entender que en tiempos
en que el concepto de partido parece haberse perdido, es urgente ir en rescate
de la credibilidad ciudadana hacia esta figura, las instituciones y el propio
gobierno.
A crear en el ciudadano
la necesidad de rescatar el proyecto de nación.
A replantear el camino
hacia una verdadera democracia y frenar el camino que hoy se sigue, en franca
aceptación, hacia la anarquía para justificar el retorno a un Estado
autoritario.
A trabajar con ejemplo y
desmontar el actual escenario político caracterizado por la disputa constante
entre las distintas fuerzas políticas.
A romper paradigmas
torcidos y descontextualizados que solamente empeoran el ejercicio de la
política y transitar hacia el diseño de un nuevo pacto social.
Hay que acabar con las inercias y atavismos que
venimos arrastrando; hay que dar un nuevo matiz y una nueva mística al trabajo
político-electoral de los nuevos tiempos.
Hay que evitar que los procesos electorales sean la
vitrina donde los partidos políticos ponen a la vista de todos sus miserias,
precariedades, descaros y vergüenzas, su arsenal de malas artes y golpes bajos
en competencias electorales que no son nada nuevo, son solamente más de lo
mismo: candidatos sin propuestas, propuestas que no se debaten, debates que
empiezan y terminan en reproches mutuos y ofertas de campaña que no son sino
buenos deseos, buenos deseos condenados a la indiferencia de los electores,
electores ametrallados por la ráfaga del spot
como santo y seña de la cultura política del mínimo esfuerzo.
Los nuevos procesos electorales, por lo que en
esencia significan, deben servir de enseñanza y aprendizaje; deben ser campañas
para dejar huella en la conciencia ciudadana; no simples recorridos turísticos
donde la retórica hace gala de sus falacias.
La
problemática mexicana es compleja, ella es el obvio resultado de los grandes
problemas heredados del pasado y que muchos traidores a la patria, ahora
inconformes, abanderaron en un momento como causa y que ahora, como herencia,
se traducen en una visión errónea del modelo de país al que pudiéramos haber
aspirado los mexicanos. No debemos dar cabida a que los problemas de nuestro país se resuelvan en la calle; es en
las urnas donde debe proyectarse el nuevo pacto social.
Por respeto a la ciudadanía y a
la propia dignidad humana, los procesos electorales deben ser la extraordinaria
oportunidad para reformar procesos, para reafirmar principios, para corregir
formas, para trascender en las ideas, para crecer junto al ciudadano y forjar
ése México que parece perdido.
Ha llegado el momento de las acciones, no podemos
permitir que México se acabe; es preciso actuar en consecuencia para encontrar
los caminos, todos los necesarios, que restituyan la dignidad a la actividad
política.
Ese es
el reto que tenemos frente a nosotros los que sí somos michoacanos que,
también, somos mexicanos.
Ese es el esquema que necesitan los partidos
políticos para rescatar la confianza ciudadana y ser organizaciones para el
futuro.
Esas de que necesita la democracia.
Esas que requiere México.
Esas que el mundo entero necesita.
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Esas que todos, en el marco de
procesos electorales o fuera de ellos, tenemos el gran reto de construir.