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INTERVENCION EN EL MITIN CON EL LICENCIADO FELIPE CALDERON HINOJOSA,
PRECANDIDATO DEL PARTIDO ACCION NACIONAL A LA PRESIDENCIA DE LA REPUBLICA.
Plaza Principal de la ciudad de Jiquilpan, Michoacán, México, domingo 24
de octubre de 2004.
Amigo y compañero de causa, Licenciado Felipe Calderón
Hinojosa, Precandidato del Partido Acción Nacional a la Presidencia de la
República, bienvenido a esta tierra histórica, a la grandiosa Jiquilpan, a esta
tierra de grandes mexicanos, a esta tierra que ha sido capaz de proyectar su
nombre más allá, incluso de la ilusión retórica de la frontera y los límites
territoriales; a esta tierra cuyo rostro ya acarician los aires del cambio, a
esta tierra que merece más porque mucho le ha dado a México.
Compañeros candidatos, militancia, simpatizantes y
seguidores de la causa de nuestro Partido:
La idea democrática supone que las decisiones sean
tomadas en cada momento por las mayorías y que éstas, a través de su
participación en partidos políticos o de la expresión de su voluntad por otros
medios, puedan permanentemente influir en el rumbo de la nación. La
participación de los ciudadanos no se agota en una elección, o el hecho de
depositar la boleta en la urna, apenas si ahí empieza el proceso democrático.
La democracia, tiene connotaciones y cometidos más profundos y de mayor
alcance.
Toca, entonces, a un partido político, contando con la
decisión de sus integrantes, escoger sus candidatos. Militancia y dirigentes
son corresponsables y deben compartir errores y aciertos. Muchas veces los dirigentes de
los partidos cometen serios errores y, sin suda alguna, podrán serguirlos cometiendo; primero, porque no es posible
evaluar con precisión matemática los sentimientos y voluntades de quienes
proponen y luchan como aspirantes; segundo, como reza la Antífona de Sófocles “es imposible conocer el alma, los
sentimientos y el pensamiento de ningún hombre si no se le ha visto actuar en
el poder y en la aplicación de las leyes”.
Por ello estamos aquí, congregados en esta cabecera Distrital con un panista
distinguido, con un hombre de batalla, que se las ha jugado como los buenos
gallos, con carácter, con pasión por la causa de nuestro partido, que ha
demostrado no solo capacidad sino también tener el valor y la visión necesaria
para ser no solo el aspirante, sino el candidato de Acción Nacional a la
Presidencia de la República.
Ha sido el académico acucioso, el candidato
visionario, el legislador comprometido con las grandes causas de México, el
servidor público honesto que bien supo aclarar posiciones y decidir,
legítimamente, por la lucha que ha emprendido; el hombre cabal que ha
demostrado, a diestra y siniestra, que por sus venas corre la rabia y el coraje
que caracterizan a los verdaderos liderazgos, a esos cercanos a su pueblo, a
esos que saben lo que buscan, a esos que saben representar y conducir a sus
pueblos, a esos de que necesita la
humanidad para verse realmente representada, a esos que no es necesario
inventar en la ficción cinematográfica o con las técnicas del marketing
político, a esos que necesita México.
Los hombres de Estado de los nuevos tiempos,
deben tener la talla suficiente para saber representar con sabiduría a sus
pueblos, deben ir a la médula de la casi
irreconciliable relación gobernante-gobernado, y ser capaces de modificar su
propia visión del ciudadano, o perecer víctimas de su ineficiencia e
irresponsabilidad, en las delatantes páginas de la historia.
Por ello, deseo decirle Licenciado Calderón Hinojosa,
que hoy necesitamos un candidato que esté plenamente identificado con las
causas de nuestro partido, un candidato que identifique plenamente lo que como
país somos, lo que queremos, de donde venimos, a donde vamos pero, sobre todo,
qué esperamos del futuro. En conclusión,
un candidato visionario que sea capaz de entregar todo su esfuerzo y toda la
capacidad, con la emoción y el empuje del pueblo que lo apoye, para ser el
mejor Presidente de la República.
Que encabece la lucha de los mexicanos por defender
siempre nuestra soberanía como nación, por afianzarla y engrandecerla.
Que ofrezca ser el primero en defender la libertad y
la dignidad de todos los mexicanos.
Que sea capaz de engrandecer la democracia mexicana,
para que nuestro sistema de gobierno sea un sistema político y jurídico
preocupado por el constante mejoramiento económico, social y cultural del
pueblo.
Que se comprometa también a la encabezar la lucha del
pueblo de México por una sociedad más justa y más igualitaria, capaz de disminuir
las desigualdades que ofenden a la libertad y que ofenden a la democracia pero
que más lastiman a la ya tan incrédula, desesperada, inconforme y lastimada
sociedad mexicana.
La política es técnica de aproximación, no ciencia
exacta, pero el cometer errores no impide que también militantes y dirigentes
hayamos tenido muchos aciertos en el pasado y podamos seguirlos teniendo en el
futuro. Seguros del peligro de errar, hagamos esfuerzos, todos juntos, por
acertar lo más posible.
Por ello, estaremos atentos a las propuestas de
nuestros correligionarios aspirantes a la Primera Magistratura del país. Porque
debemos acertar para estar seguros de que el Partido Acción Nacional presentará
la mejor opción y al mejor hombre para que sepa representar dignamente a
nuestro partido durante el proceso electoral y al país mismo si es favorecido
con el voto.
Como Candidato a Diputado Local por este Cuarto
Distrito Electoral; he realizado una campaña diferente; lejos de autarquías y
dispendios, me ha movido la convicción de llevar un mensaje distinto al
ciudadano.
Estoy
cierto de que el nuevo discurso político debe retomar la esencia humana, por
ello he sido claro en mi planteamiento; a todos he dicho que la democracia
no es ejercicio solitario sino trabajo de equipo y capacidad de concertación;
que es vocación de sumar, no de restar o dividir; que es responsabilidad y
actitud siempre alerta para atender demandas y críticas objetivas pero más es
raíz y compromiso con los nuestros.
He convocado a no perder la esperanza y a que crean
en esas instituciones que históricamente nos han dado forma como nación porque
para mí es esencial la dignificación de la tarea política en tiempos en que
observo a un ciudadano desgastado, incrédulo, apático a la tarea política y
hundido en un afán de negación incluso de su propia naturaleza humana.
Vale la pena empezar ya a diseñar el futuro,
visualizarnos en él y definir qué es lo que queremos, a donde vamos y con qué
contamos para lograrlo; pero ello no será posible si no somos capaces de crear
al hombre del futuro alejado de visiones mercadológicas o empresariales que lo
ven como un ente virtual y material y niegan que es un ser provisto de mente y
espíritu.
La política, que presupone aciertos, desaciertos,
convergencias, divergencias, consensos y disensos, es un elemento inherente a las organizaciones
sociales y, en nuestros días, requiere de nuevas formas de relación social y de
convivencia; la política no debe ser competencia desencadenada y desordenada;
política es unión, cohesión de muchas partes sin olvidar la esencia, sin hacer
a un lado la premisa fundamental que debe caracterizar la vida en sociedad y
que es justamente el bien común; la política debe desarrollarse bajo una
percepción que conciba la existencia del todo unido sin prever, jamás ya, la
inexistencia o mutilación de una de las partes.
El mundo está cambiando y el
cambio se llama modernización en el plano económico y democracia en el terreno
político. La definición del nuevo modelo político que sustituya al actual está
por definirse; la tendencia es a la democracia pero nada garantiza que ésta sea
el resultado final de la transformación del País.
Si practicamos la política con autenticidad,
lamentaremos quizás muchas cosas, pero no nos arrepentiremos de lo que creímos
haber hecho posible; y así como en los umbrales de la muerte, quien ha vivido plenamente,
balanceando goces y sacrificios, triunfos y amarguras, se vuelve hacia atrás y
dice con vital optimismo: ¡Si esta es la vida que venga otra vez!, así,
viviendo plenamente la política, cuando
ella nos retire, si hemos sido auténticos y sabios en su ejercicio, volveremos
hacia atrás y podremos decir: ¡Si esta es la política, que venga otra vez!,
habremos justificado nuestro quehacer y aún nuestra propia existencia ante los
ojos de los nuestros pero, sobre todo, ante los de nuestra propia conciencia,
habremos cumplido a plenitud, podremos morir en paz.
¡Que viva el Partido Acción Nacional!
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¡Viva
Jiquilpan!