Se percibe en la ideología de la globalización una dinámica egoísta del mercado y la búsqueda de la ganancia pecuniaria por encima de cualquier otra cosa, lo cual la hace apercibir como inhumana o alejada de las premisas fundamentales de la solidaridad, la cooperación o la equidad; esta característica es exaltada como la realización de la razón y del progreso; aún cuando creo que la globalización debe ser analizada y asumida críticamente, y hasta con desconfianza, hay quienes consideran que ese “avance hacia la modernidad” que tanto propugna constituye un regreso a las modalidades mas perversas y depredadoras del capitalismo.
Los promotores de la globalización ven en ella un sin fin de virtudes, entre las más difundidas en los medios de comunicación, discursos, ensayos y demás similares tenemos que ésta:
a) Es un fenómeno nuevo, no tiene nada que ver con la evolución capitalista y menos aún está inserta al proceso de “crisis del capitalismo” tan exhibida por la teoría marxista de la economía;
b) Es un proceso homogéneo;
c) Es, asimismo, un proceso que busca homologar a diversos grupos sociales. Gracias a la globalización todos seremos, antes o después, iguales y en particular los latinoamericanos seremos iguales en desarrollo, cultura y bienestar frente a nuestros vecinos del norte y de Europa;
d) Conduce al progreso y al bienestar universal;
e) Conduce a la globalización, también, de la democracia, y
f) Acarrea la desaparición progresiva del Estado, o al menos una perdida de importancia del mismo.
Pero en la realidad las cosas son muy distintas. El trasfondo de la globalización es claro. Desde que se termino la guerra fría, los países desarrollados tuvieron que inventar otra bandera y esta ha sido la globalización; básicamente se trata de convertir a todo el planeta tierra en una aldea donde supuestamente todos tendremos la misma oportunidad pues, con la caída de las barreras entre naciones, la interactividad humana no tendrá limites, como tampoco lo tendrá nuestro intelecto. Vale la pena cuestionarse el verdadero sentido del proceso para estar en la posibilidad de hablar, en el futuro, si se trató de globalización-libertad o globalización-esclavitud.
2.1. Un enfoque de los alcances globalizadores.
La más aberrante de las pretensiones globalizadoras es la de suplir al Estado por el mercado. Juristas, politólogos, economistas, en fin, hombres de todas las formaciones, han coincidido en diversos tiempos y espacios en que el Estado es “un mal necesario”, al menos hasta hoy, y comulgo con ellos; no ha sido posible encontrar alguna otra forma de organización social que sea capaz de dar cohesión social e identidad política y étnica a los diversos grupos sociales que habitan el planeta. Las seis proposiciones planteadas con antelación son vistas, por muchos, como ideas totalmente falsas acerca de la globalización.
Aún cuando el fenómeno de la globalización engloba al libre comercio internacional, el cual es totalmente desigual por diversos factores sobre todo por el desarrollo tecnológico tan contrastante que existe entre los países del orbe, al movimiento de capitales a corto plazo, a la inversión extranjera directa, a los fenómenos migratorios, al desarrollo de las tecnologías de la comunicación y a su efecto cultural, los críticos consideran que aunque este fenómeno esté resultando favorable para la prosperidad económica es, definitivamente, contrario a los objetivos de la equidad social, aunque, también, es posible que estos críticos anti-globalización no sean conscientes de los efectos sociales positivos de la globalización; consideremos, por ejemplo, el efecto que ha tenido la globalización cultural, el turismo y los movimientos migratorios, sobre el papel de la mujer y los derechos de los niños en las sociedades más tradicionales. Por esta crucial razón, la globalidad debe ser analizada, insisto, de manera muy crítica para establecer los límites que está debe tener al interior de las sociedades más pobres del mundo para evitar que éstas se conviertan en carne de cañón de los poderosos o en simples áreas de servidumbre, concepto que engloba a las zonas en las que la situación social, política y económica hace que cierto sector o toda la población trabajen a cambio de salarios de risa o salarios bajos para la media general y en condiciones laborales pésimas; estas áreas, pueden estar dentro de una zona determinada o pueden ser locales, regionales, nacionales o internacionales; me alarma, sobremanera, que México pudiera estar incluido en una de ellas.
Así, en otro orden de ideas, contrarias a las proposiciones manifestadas en líneas anteriores, la globalización puede también traer consigo:
a) La globalización de un desarrollo insostenible;
b) La globalización del capital y de las finanzas en perjuicio de muchas empresas productivas que serían víctimas de la especulación que se da en el seno del mercado de valores;
c) La globalización de las desigualdades;
d) La globalización de las culturas dominantes en detrimento de patrones culturales conservados, ricos y auténticos, conservados de manera celosa sobre todo en regiones interculturales (mejor conocidas como indígenas o nativas) en muchas partes del mundo;
e) La globalización del crimen, y
f) La mundialización de la resistencia y la solidaridad, que traería consigo un escenario internacional convulso y difícil.
Existen pues quienes promueven intensamente la globalización, quizás por representar a grupos de gran interés en el ámbito internacional y que tienen mucho que defender, perder o ganar en las terribles vorágines de los dineros. También los hay que se oponen a ella. ¿Cómo? La próxima semana me referiré a este interesante fenómeno.
Continuará.
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