TRANSPARENCIA Y RENDICION DE CUENTAS. HACIA UNA NUEVA VISION DEL SERVICIO PUBLICO.


Felipe Díaz Garibay


Parte 1


INTRODUCCION

 

Las nuevas relaciones entre el Estado y la sociedad han marcado pautas inimaginables en los tiempos actuales. La ciudadanía está cada vez más informada, es más participativa y tiene una visión totalmente distinta de lo que significa la relación con sus gobernantes. Mucho se ha dicho al respecto, a grado tal que justamente esa relación entre gobernantes y gobernados ha dado paso a grandes teorías que configuran todo un método, toda una mística, todo un quehacer y un objetivo para la Ciencia Política que tiene, además, la consigna de analizar los mejores esquemas o vías de relación entre estas dos estirpes que, por casi todo el tiempo, se han considerado irreconciliables; no ha sido fácil.

Grandes debates, movimientos y revoluciones han provocado las inquietudes sociales hacia los gobiernos cerrados que nada tienen que ver con la realidad de las sociedades que gobiernan, es decir sus acciones no responden a las más sentidas expectativas sociales y ello ha provocado la caída de grandes cabezas, de grandes apellidos y ha provocado, también, las más grandes revoluciones, aquéllas que aparecen como el único camino factible para dar finiquito a los malos gobiernos.

La rendición de cuentas se constituye como el elemento central de las democracias representativas contemporáneas; en su realización se encuentra uno de los principales instrumentos para controlar el abuso del poder y garantizar que los gobernantes cumplan con transparencia, honestidad, eficiencia y eficacia el mandato encomendado por la ciudadanía que ha depositado en ellos su confianza al elegirlos como sus representantes.

La figura de la rendición de cuentas, tan de moda en nuestros días, aparece como ese aceite que busca lubricar la aspereza de las relaciones entre el Estado y la sociedad. La rendición de cuentas es el deber legal y ético que tiene todo funcionario o persona de responder e informar por la administración, manejo y rendimientos de fondos, bienes y/o recursos públicos, asignados y los resultados en el cumplimiento del mandato que le ha sido conferido.

Se entiende por responder, aquélla obligación que tiene todo funcionario y particular que administre o maneje fondos, bienes o recursos públicos, de asumir la responsabilidad que se derive de su gestión. De igual forma, se entiende por informar, la acción de comunicar sobre la gestión fiscal desplegada con los fondos, bienes o recursos públicos así como sobre sus resultados.

La Rendición de Cuentas es un componente del principio de transparencia y de responsabilidad en el ejercicio del poder, al que están sometidos los servidores públicos. Rendir cuentas es dar explicaciones, justificar, someter al escrutinio público, al examen, a la revisión de la ciudadanía, las decisiones y las actuaciones en la gestión de lo público. Constitucionalmente los servidores públicos están para servir al público; están al servicio del Estado y de la comunidad.

La Rendición de Cuentas a la ciudadanía es una de las modalidades de la nueva relación entre gobernantes y gobernados. Otros tipos de rendición de cuentas del alcalde son las que se despliegan ante otras autoridades estatales: Concejo Municipal, rama judicial, Procuraduría, Personería y Contraloría.

La Rendición de Cuentas a la ciudadanía tiene por objeto posibilitar mejores condiciones de transparencia, generar confianza entre gobernantes y ciudadanía y facilitar el control social. La Rendición de Cuentas, antes que un mero ejercicio de información de lo actuado en la gestión pública, debe entenderse como un momento privilegiado de interlocución entre el administrador público y la ciudadanía. No se trata de un informe que la ciudadanía recibe pasivamente, es un instrumento para hacer seguimiento y evaluación al cumplimiento de la gestión gubernamental

La rendición de cuentas no alcanza de manera exclusiva al sector gubernamental; a ella la encontramos incluso hasta en el elemental ámbito familiar o en ciertas relaciones interpersonales. Pero se pueden plantear tres áreas de rendición de cuentas: en las organizaciones públicas, en las organizaciones intermedias de la sociedad y en las empresas.

La primera de las áreas corresponde a las organizaciones públicas y a las agencias independientes que dependen de la financiación pública. Su actitud histórica ha sido la de mostrarse poco favorable a la rendición de cuentas, lo que se traduce en que el ciudadano perciba esta actitud como una tendencia voluntaria a la opacidad.

La segunda área de la rendición de cuentas afecta al conjunto de organizaciones intermedias de la sociedad, tales como fundaciones, asociaciones y organizaciones no gubernamentales. La mayor transparencia y responsabilidad en sus actuaciones mejorará su legitimidad y su aceptación social.

Por último, la tercera área se refiere al ámbito de las empresas a través de la llamada “responsabilidad social de las acciones de las empresas”, que afecta no sólo a los accionistas sino también a todos aquellos ciudadanos que se ven afectados por sus decisiones.

Las bases de toda rendición de cuentas están en el desarrollo de una serie de principios básicos:

a) La conducta ética y un comportamiento adecuado a través del establecimiento de determinados códigos.

b) Unos sistemas de información que suministren datos entendibles, asequibles y transparentes y que permitan a los ciudadanos identificar los beneficios sociales que producen las políticas.

c) La voluntad política de llevar a cabo el desarrollo de estos principios que permitan liderar un cambio en la gestión pública y en la elaboración de las políticas públicas para favorecer la innovación.

Todos los instrumentos de rendición de cuentas sólo son eficaces si existe el compromiso de una sociedad para desarrollarlos y a su vez, si existe un proceso de liderazgo que los impulse y consolide.

Rendir cuentas fortalece el sentido de lo público y la aplicación de los principios constitucionales de transparencia, responsabilidad, eficacia, eficiencia, imparcialidad y participación ciudadana en el manejo de los recursos públicos. Es una oportunidad para que la ciudadanía conozca y se apropie de los asuntos públicos. Rendir cuentas contribuye a fortalecer la gobernabilidad al posibilitar la generación de confianza entre gobernante y ciudadanía.

La voluntad política de los gobiernos y de los responsables de las organizaciones para liderar un proceso de rendición de cuentas, de mayor transparencia, información e identificación de los beneficios sociales que se producen, es la condición básica para su desarrollo.

Una cuestión importante en toda rendición de cuentas es el papel que juega la sociedad civil. Es necesario conseguir que se implique en este proceso, y para ello hay que facilitarle el camino elaborando una información asequible y entendible. A la vez, hay que comprometerla en el proceso de difusión de la misma a través de su tejido asociativo y a través de la participación de los medios de información que puedan difundirla.

Bajo nuevos esquemas de convivencia, la rendición de cuentas se ofrece como un modelo que busca equilibrar la disparidad en una relación que históricamente no ha sido muy llevadera; surge en el preciso momento en que el Estado parece haberse escapado ya de las manos ciudadanas. La rendición de cuentas es, así, un paso importante en el proceso de recuperación del Estado por parte del ciudadano.

Continuará.

 

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