LA POLITICA Y SUS “LOCURAS”

 

Con mi especial reconocimiento y admiración a “Don Richard”titular de la Columna “Las locuras de la política” de este semanario

Felipe Díaz Garibay

 

En la edición de este semanario del pasado domingo 22 de agosto tuve la oportunidad de leer en la columna “Las locuras de la política” redactada, con un excelente sentido periodístico por “Don Richard”, y he de decir que me llamó mucho la atención el recordatorio que me formula en sus líneas al referir la expresión con que, justo en mi discurso el día de la presentación de mi libro “Testamento Político. Notas para la Liberación del Mundo”, me dirigí a mi entrañable amigo el Dr. Rafael Degollado Gómez.

El recordatorio que me hace en el sentido de tomar en cuenta la ascendencia familiar del Dr. Degollado unida a la amistad y respeto que le profeso, así como la invocación que le hice al iniciar mi discurso aquél sábado 26 de junio del este año en mi pueblo natal, me obligan, por elemental responsabilidad periodística, a hacer algunas precisiones dejando, de momento, pendiente la segunda parte de la serie que había iniciado el domingo pasado.


La izquierda, la derecha, los centros.

La discusión sobre si se es de izquierda, derecha o centro, no es nada nuevo, tiene ya varias décadas en las líneas del análisis político y he de reconocer que en las aulas universitarias y de los centros de educación superior está siendo rebasada ya por otros planteamientos, y lo digo porque hace apenas 2 semanas concluí los estudios de mi segunda maestría, ahora en Administración Pública dentro del Instituto Nacional de Administración Pública y ese debate, en verdad, no ocupó jamás el tiempo de los 18 catedráticos e investigadores del más alto nivel que tuve como maestros; los alumnos, menos tocaron el punto, y no precisamente por ignorancia sino porque, ahora, lo urgente es vislumbar un nuevo esquema de relaciones hacia adentro y hacia fuera de las naciones del orbe en los inevitables tiempos globalizadores; ahora es urgente tratar sobre mecanismos de innovación dentro de la formulación de las políticas públicas, la gerencia pública y la Administración Pública enfocada hacia el ciudadano como eje central de la acción gubernamental.


Socialismos, comunismos, regímenes políticos.

El debate sobre las grandes divergencias del mundo polarizado de la posguerra, y que perduró hasta la última década del siglo pasado, quedó prácticamente superado con el derrocamiento del régimen socialista que imperó en la otrora Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. En realidad los países europeos que dieron ese gran vuelco hacia nuevas formas de producción tuvieron bien claro, en su momento, las razones de sus acciones. Supieron perfectamente que ese régimen en nada garantizaba ya la respuesta a las elementales expectativas humanas y quedó al descubierto que aún en la “pureza” socialista existían serios vicios al igual que en otras formas de gobierno occidentales; ahora, incluso, varios países de la desmembrada URSS –después CEI (Comunidad de Estados Independientes)- decidieron incorporarse a la Unión Europea y de eso no hace mucho.

Lo claro es que no es posible establecer un régimen o un modo de producción que, desde enfoques universales, sea capaz de organizar y responder al sentir ciudadano con una precisión tal que les otorgue total legitimidad. Cuba, el último bastión comunista de Latinoamérica y el segundo en el mundo después de Corea del Norte, observan a su interior una seria de contradicciones que bien ponen en la tabla de la duda el funcionamiento de este tipo de regímenes; China, como lo sabemos o al menos debemos saberlo, tiene un modo sui generis de organizarse internamente, a grado tal que la vieja denominación de “China Comunista” resulta bastante criticable en término, lo importante es que el sistema que ahora se ha adoptado en ese país les funciona y presupone, desde luego, una cierta apertura hacia otras formas no solo de visualizar el mundo sino, también, de producir.

Los regímenes que propugnan por este tipo de modos de ejercer el poder se identifican plenamente con aquéllos que son denominados “de izquierda” que no representan precisamente el movimiento de “los que menos tienen”, muy por el contrario constituyen la obsesión de muchos que bien se oponen a regímenes que no responden a sus propios intereses y utilizan a la masa obrera, campesina o cualquiera otra consideraba “desposeída” para sus fines de clase; los intereses de clase existen también aún en la “pureza” socialista, aún en muchas religiones y sectas, aún en el seno de nuestras propias familias. Esa es una ley natural de la política enfocada a la parte conductual del propio individuo. Valdría la pena que se analizara a fondo la teoría de Hans Morgenthau sobre la “Real Politik” para entender con mayor claridad cuales son los elementos que mueven la esencia humana, bien sean de izquierda, de derecha o de cualquier otra… bueno, dejémoslo en “convicción”.


Las nuevas líneas de pensamiento y las vueltas al pasado.

No existe nada más lamentable que intentar llegar al futuro arrastrando las cenizas del pasado. La historia es cíclica y en ella tienen mayor preeminencia los fenómenos que provocan sus acontecimientos, que traer al presente e intentar manejarlo con visiones que en su momento pudieron haberlo dado o hecho todo, pero que en el presente temporal que vivimos, simple y sencillamente, no pueden ser aplicables. Sin embargo la esencia de las aportaciones de grandes luchadores sociales, son perennes y ayudan en mucho a moldear el mundo interno del propio individuo, esa filosofía es insustituible a pesar de las resistencias de muchos; ella actúa de manera muy efectiva en el moldeo de de las nuevas líneas de pensamiento pero no pueden, ni deben creo, determinarlas contundentemente; el ser humano posee un intelecto que bien puede aportar a esos planteamientos de antaño el elemento que les pudo haber faltado, superarlos incluso y crear nuevos paradigmas. Los paradigmas son cambiantes, son revolución permanente, a unos anteceden y preceden otros, es este movimiento el que da valor científico a las ideas, a las propias revoluciones científicas tanto en el ramo social como en el natural o exacto, es una ley inevitable del devenir del conocimiento.

En la actualidad muchos debates han quedado totalmente superados y si buscamos que el mundo continúe es necesario rescatar los aportes de todas las posturas si es que deseamos encontrar caminos más universales, y no decaer en los errores de muchos que desvirtuaron totalmente la visión marxista de la propia historia haciendo interpretaciones erróneas de sus teorías.

Muchos socialistas del mundo, entre ellos Don Felipe González, a quien tuve la oportunidad de tratar en múltiples ocasiones, sostuvo que el propio marxismo debía ser analizado críticamente y nunca considerarlo como la línea divisoria entre lo verdadero y lo falso, lo justo y lo injusto.


Mi amistad con el Dr. Rafael Degollado Gómez, mi esquema de convicciones.

En efecto, aquélla noche del sábado 26 de junio del presente año en que yo tuve la oportunidad de presentar, en mi pueblo natal, mi libro “Testamento Político. Notas para la Liberación del Mundo” –que propone entre otras cosas una liberación del mundo, cierto, pero enfocada hacia la superación de dogmas que separan sustancialmente al hombre no solo de sus semejantes sino, incluso, de sus mismos ideales-, invoque al Dr. Rafael Degollado Gómez de la siguiente forma: “Entrañable amigo, único maestro en el quirófano y primer maestro en política, Doctor Rafael Degollado Gómez” y al respecto haré las siguientes precisiones.


“Entrañable amigo…”

La amistad que me une a él no es reciente; a finales de la década de los setenta, en el centro hospitalario de su propiedad, donde él ejercía su profesión médica, tuve la oportunidad de cubrir los seis meses de servicio social que nos exigía para el área de Ciencias Químico Biológicas el entonces CECyT No. 29 de la ciudad de Jiquilpan. En esos años, le traté de cerca y pude compartir con su familia innumerables experiencias.


“…Unico maestro en el quirófano…”

Las actividades propias del trabajo que realicé dentro del su centro hospitalario me llevaron a involucrarme profundamente en el trabajo de ese hospital. En realidad siempre me ha caracterizado un sentido especial de vivir la vida en el que el aprender es la razón más acusada de mi personalidad y no fueron pocas las veces que participé con él, en actividades propias de enfermería aclaro, dentro del quirófano donde él, como maestro, ha sido verdaderamente excepcional.

Se trataba de definir vocaciones y he de decir que los múltiples espacios que dedicó para platicarme de sus experiencias políticas; sus ideales, sus razones de esencia y existencia, su propia visión del mundo, me influyeron enormemente; había profundas coincidencias y supe aclarar mis pensamientos, mis propios ideales y reforzar un espíritu de lucha de una forma tal que pude abrir en mi estómago la úlcera de la inconformidad hacia la injusticia, la desigualdad y el trabajo por un mundo mejor.


“…Y primer maestro en política”.

Los meses que alterné cerca de él fueron suficientes para darme cuenta de la realidad que estaba viviendo. No decidí por medicina, tampoco por el sacerdocio y me marché solo, siendo hijo único y habiendo estado siempre apegado a mis padres, a la ciudad de México en busca de oportunidades, y las tuve. Ciencias Políticas y Administración Pública fue mi decisión y jamás me arrepentiré de haber elegido por esta carrera. Pocas, de verdad, muy pocas personas podemos jactarnos de vivir nuestras profesiones como una profunda razón de vida, porque yo tuve las bases, tuve cerca al maestro que día a día, supo dedicar un espacio de su tiempo, para comernos un taco de carnitas después de una intervención quirúrgica (¿se acuerda de “El Indio” Don Richard?), para hablarme de la justicia, de la pobreza, del estar cerca de “los de abajo” como dijera Mariano Azuela. El fue mi primer maestro en política aunque después vinieron más entre los que debo decir que Silvia Hernández Enríquez tomó parte importante en el moldeo de la piedra bruta.

Llegó el momento de las decisiones y de su hospital salí justamente el viernes 19 de octubre de 1979 para dirigirme a la ciudad de México a iniciar mis clases el lunes 22 después de haber sido aceptado para cursar mi carrera.

Todo esto me obliga a reconocerle no como el amigo, o el compañero, sino como el maestro que tuve cerca y que supo dedicarme parte de su tiempo en los momentos decisivos de mi vida. Supo infundir en mí el espíritu revolucionario y liberal de sus ancestros del siglo XVIII, indudablemente, pero las líneas bajo las cuales me formé exigían adecuar muchas cosas a la realidad que estaba viviendo, a mis entornos, a mis sueños, a mis causas, a “eso” que quiero para mi país y para el mundo entero.

Mis experiencias académicas y profesionales, mi convivencia al interior y exterior de México me convencieron de muchas cosas; creo que el hecho de militar en el Partido Acción Nacional y haber sido elegido en la Convención Distrital para representarlo en este Distrito en el proceso electoral que se avecina, no es razón para que yo deje de reconocer los aportes que dio a mi vida este gran señor. Liberal o no, comunista o de derecha o aún en la expresión más radical del prefijo “ultra”, sé lo que soy, sé lo que busco y también sé lo que quiero, no me causa mayor problema.

Agradezco los comentarios de “Don Richard” y deseo que sepa que siempre tendrá en mí un humilde amigo y que estoy plenamente seguro de que yo sí soy un loco convencido –jamás improvisado-, de la política. Bendita locura que me ha permitido ser… en todo momento y en toda circunstancia, lejos de tabúes, lejos de imitaciones, lejos de cualquier diarrea mental… simplemente… ¡YO MISMO!

 

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