"Una mosca muerta corrompe el ungüento del perfumista, un poco de necedad puede pesar más que la sabiduría y el honor. El corazón del sabio se dirige a la derecha, y el corazón del necio a la izquierda; y así por cualquier camino que el necio vaya le falta el seso y muestra a todos que es un necio... El necio ocupa los más altos puestos y los idóneos están sentados en lugar humilde. He visto a siervos andar a caballo y príncipes andan a pie como siervos" (Ecle 10. 1-3 y 6-7).
"La sabiduría del humilde levantará su cabeza, y lo sentará entre los grandes. No alabes al hombre por su belleza, ni abomines de un hombre por su aspecto. Pequeña es entre los alados la abeja, pero su fruto es el más dulce. No te gloríes por los vestidos que te cubren, y en el día de la gloria no te ensalces; que son admirables las obras del Señor, y sus obras son secretas para los hombres. Muchos tiranos acabaron por sentarse sobre el suelo y en cambio quien no se pensaba llevó la diadema” (Eclo 11. 1-5).