La nueva gestión pública y la participación ciudadana.
La democracia se fortalece en la confianza que logra obtener del ciudadano por las acciones de un buen gobierno; pero y ¿en qué consiste éste? "Buen gobierno", es aquél que se ocupa de suscitar las condiciones necesarias para un gobierno ordenado y una acción colectiva.
El concepto, en sí, apunta a la creación de una estructura o un orden que no se puede imponer desde el exterior, sino que es el resultado de la interacción de una multiplicidad de agentes dotados de autoridad y que influyen unos en otros; pero preciso es aclarar que "buen gobierno" no es referible exclusivamente a los resultados de aspectos eminentemente económicos; su sentido es más profundo.
El fortalecimiento de la democracia a través del buen gobierno contribuye al desarrollo humano sostenible, al garantizar un régimen político basado fundamentalmente en el ejercicio de los derechos ciudadanos.
Los ciudadanos deben gozar del ejercicio pleno de sus deberes y derechos, que incluyen una protección cierta de los derechos políticos individuales.
Los ciudadanos deben participar decididamente en las decisiones de gobierno y tener amplia injerencia en el diseño y ejecución de las políticas públicas; deben ampliarse los canales de organización social y política de la ciudadanía y eliminar las desigualdades en la participación ciudadana.
La crítica al Estado centralista y centralizado se hace desde dos puntos de vista: se señala que se revela como infuncional para resolver demandas de los servicios públicos y como antidemocrático, incapaz de promover la participación ciudadana primero porque aleja los centros de decisión de los ciudadanos; segundo, porque la centralización cuestiona y pone en crisis a las asambleas representativas incapaces de seguir la acción de los órganos ejecutivos; las organizaciones sociales y los movimientos populares no encuentran en estas condiciones interlocutores políticos asequibles y con poder de decisión real.
Es así que la participación ciudadana es un elemento fundamental para el fortalecimiento de la democracia y el sistema democrático representativo; se trata sobre todo de construir un ciudadano activo y por lo tanto hacer de él un nuevo sujeto político; ella viene a constituir el conjunto de técnicas que permiten la intervención de los ciudadanos en la organización o en la actividad de la Administración Pública, sin integrarse en las estructuras burocráticas y apartándose de las técnicas tradicionales de colaboración de los particulares con la Administración Pública (concesionarios, etc.).
Es así que el que participa no se convierte, por supuesto, en funcionario, ni tampoco en un colaborador benévolo o interesado. El que participa actúa como ciudadano preocupado por el interés general, y no como interesado personal y directo; el contenido de su acción no es económico, sino político. En este contexto, el que participa no se convierte en empleado público y su actitud no debe interpretarse como un favor a la sociedad ya que es deber y derecho ciudadano el tomar parte de las decisiones de orden público más allá del simple acto de votar en elecciones periódicas.
El proceso de gestión gubernamental a través de políticas públicas fortalecen la democracia, le dan vigencia, otorgan gobernabilidad y, fundamentalmente, se traduce en buen gobierno; por ello los servidores públicos deben tener presente que la participación ciudadana es factor de modernización de la gestión pública, forma parte del cambio que se busca alcanzar en el modo de relación de las personas con el Estado, desde una cultura de súbditos hacia una cultura de ciudadanos titulares de derechos .
La participación ciudadana se relaciona con el mejoramiento de la eficiencia del sector público a través del rediseño de las instituciones públicas en función de los ciudadanos usuarios de los servicios que ellas prestan.
La participación ciudadana no altera en nada la representación política de quien detenta el poder público, ésta más bien supone su existencia. Quien detenta el poder público debe hacerse cargo de la integración de las demandas sociales para que sus actos estén basados en el consenso y que éstos sean de autoridad.
El consenso es de suma importancia para la efectividad de las políticas públicas que deben ir más allá de un período de gobierno y convertirse en verdaderas políticas de Estado.
La democracia y su sistema representativo, encuentra en la participación un elemento clave para su fortalecimiento por las oportunidades que la misma ofrece, ya que ésta legitima la labor estatal, maximiza recursos a la hora de la ejecución de proyectos sociales cuando los ejecutores de los mismos son sus beneficiarios, genera confianza en la ciudadanía y combate la apatía política, lo que es muy sano dado que los gobiernos tienen buen cuidado en sus acciones cuando saben del interés ciudadano en sus tareas.
Conclusiones.
La participación ciudadana surge como elemento fundamental para el fortalecimiento de la democracia y el sistema democrático representativo; se trata de construir una ciudadanía activa y por lo tanto propiciar la emergencia del ciudadano como nuevo sujeto político inserto en los nuevos procesos de gestión pública.
Los procesos participativos de la ciudadanía cambian por completo las viejas nociones de lo público en tanto se trata de restituir a la sociedad su facultad de intervenir directamente en los procesos de gobierno lo que trae consigo, en esencia, una gestión cada vez más pública y de cara a la sociedad.
Los procesos participativos tienen aspectos sumamente positivos tanto para la ciudadanía como para los gobiernos y orientan de manera distinta las acciones de ambos; son la mejor forma de que el ciudadano influya en los procesos de gobierno que el Estado desarrolla obteniendo ambos -Estado y ciudadano- beneficios.
La intervención ciudadana beneficia no sólo a los conglomerados sociales, no sólo a la ciudadanía, pues constituye un proceso corresponsable que permite encauzar la acción gubernamental por cauces adecuados fincados en los márgenes establecidos por el "buen gobierno" haciendo de la gestión pública, una actividad renovada capaz de responder a las más sentidas expectativas de las sociedades de nuestro tiempo.