Después de una tregua vuelvo a la batalla, a la lucha que me ha representado la expresión de mis ideas, del ir y venir por la vida, recopilando vivencias, experiencias, múltiples todas y llenas de extraordinarias remembranzas, es un tanto esa búsqueda por justificar mi existencia ante los ojos de mi conciencia pero, sobre todo, el compartir con quienes se toman la molestia de leerme esos espacios de mi tiempo en que opto por ser yo mismo, en que sentado frente al computador me percato, con los pies firmes sobre la tierra, que he sido y soy solo yo y mi eternidad.

Después de una tregua, vuelvo a ustedes, apreciable público lector de Sahuayo, animado por la constante pregunta del porqué ya no estoy en este medio pero, por sobre todo, porque a ustedes me ata un compromiso. Y estoy aquí ahora con mis Palabras al Viento .

 

¿DECLARACIONES RACISTAS O EXAGERACIONES DE LA "DIPLOMACIA"?

Parte I

Mucho se ha comentado en los últimos días el mensaje que dirigiera el Presidente de México, Vicente Fox Quesada, donde destacó que en los Estados Unidos los migrantes mexicanos realizaban tareas tan arduas que ni los mismos "negros" desarrollaban. Al respecto se ha llegado al límite de la ignominia al exigir el gobierno norteamericano a nuestro Primer Mandatario una explicación y un pedimento de "perdón" por esas declaraciones "racistas", mismas que calificó, además, de "insensibles" e "inapropiadas".

Como reza el dicho común: "el burro hablando de orejas". Ahora resulta que el gobierno norteamericano impone clases de moral y buen comportamiento en materia de política exterior. Vaya cosas.

Lo peor de todo es que sectores inconformes que aún no logran superar atavismos surgidos en aquélla elección de julio del año 2000 y con una decepcionante actitud se solidarizan con nuestro vecino del norte haciendo gala de su "experiencia" en materia diplomática; se suman al reclamo y recaen en la referida exigencia. Olvidan posiciones y declaraciones pasadas cuando todo cuanto hiciera la potencia norteamericana, sobre todo en los tiempos de la "Guerra Fría", era contrario, desde su punto de vista, a los intereses mexicanos.

Es entendible que una de las características más acusadas del actual régimen ha sido su escasa experiencia en materia diplomática, pero la frase en cuestión, aún cuando producto de ese no menos importante detalle, tenía otra intención desde luego: acusar el trato que se da a nuestros paisanos en territorio norteamericano, solo eso.

Nuestro primer mandatario es alguien muy bien intencionado, ni duda cabe, pero en este tenor las cosas no le han salido nada bien, y es que pasa de lado el hecho de que en nuestro país no vale mucho poseer esa virtud y menos aún cuando de hacer política se trata.

Hablar de política exterior requiere de toda una gama de precisiones, antes de recaer en halagos o diatribas, en especulaciones o sinrazones. Es una temática difícil por lo que es necesario tratarlo con delicadeza y con conocimiento de causa.


Precisiones sobre la política exterior.

La política exterior constituye un mecanismo fundamental que determina el logro de los propósitos de una nación. Trata, en especial, de todas aquéllas relaciones y fenómenos que traen consigo, que se dan más allá de nuestras fronteras; allá donde el mundo continúa; allá donde las ópticas miopes y meramente localistas ya no tienen mucho o nada que ver.

El estudio de la política exterior resulta significativo puesto que es un instrumento que busca, en su entorno, aquellos elementos susceptibles de satisfacer necesidades internas. En los años recientes, el ambiente externo ocupa un lugar cada vez más importante en el desarrollo económico, político y social de los países.

Aclarando mejor las cosas, esto significa que muchas veces el sector externo ejerce mayores presiones o representa una supremacía sobre las condiciones internas de cada país. Por ello, frente a los cambios que la sociedad internacional está experimentando últimamente, el papel de la política exterior será determinante para la inserción de cada nación en la conformación de las estructuras mundiales por venir y en las consecuencias que se produzcan al interior de todos los países. Para el caso de México, estas apreciaciones resultan muy acertadas, ya que recientemente empezó a dirigir su mirada hacia los asuntos exógenos con mayor atención y, como consecuencia, los aspectos exteriores influyen, en la actualidad, de una forma más determinante en la vida nacional de sus habitantes.

La política exterior constituye el conjunto de posiciones, actitudes, decisiones y acciones que tiene un Estado más allá de sus fronteras nacionales. No así, esta definición es incompleta pues la política exterior es un proceso altamente complejo que involucra una serie de actividades interconectadas entre sí que van más allá de simples actitudes o acciones. La política exterior no es una serie de hechos aislados o de decisiones tomadas al azar; es un proceso determinado por distintas bases, diversos actores y varias condicionantes.

Pero existe un elemento primordial para la política exterior y que de repente parecen hacer a un lado sus actores: el interés nacional. Debo aclarar que existen autores que señalan que no existe el interés nacional, debido a que todas las sociedades son demasiado heterogéneas. Otros, por su parte, argumentan que no existe un solo interés nacional, sino que hay varios intereses nacionales. Otros más, se cuestionan quién o quiénes están encargados de interpretar el interés nacional.

Desde un punto de vista práctico, muchos han contestado que este concepto es identificado por el grupo en el poder. Sin embargo, aún cuando este supuesto tiene mucho de verdad, asumirlo crea complicaciones puesto que es fácil pensar que cuando un gobierno decide cuál es el interés nacional, no se trata de un interés nacional, sino de un interés grupal. Aún cuando es un concepto muy controversial en términos teóricos, el interés nacional representa una herramienta analítica para el estudio de la política exterior y puede ser entendido como aquellas necesidades fundamentales que un Estado tiene para su propia existencia y funcionalidad evidentemente en lo interno.

La política exterior no es una serie de eventos aislados o inconexos; por ello, la actividad internacional de un país debe estar orientada hacia objetivos concretos y delimitados por un proyecto claro y específico. Los objetivos son los medios para alcanzar el fin principal que es dar respuesta al interés nacional, por ello, deben estar basados en dicho interés y no en otro. Los objetivos deben apoyarse en estrategias e instrumentos de política exterior. Las estrategias son actividades específicas para alcanzar los objetivos generales. En esta actividad los diseñadores de la política exterior establecen quién, cuándo y cómo se va a llevar a cabo tal acción. Los instrumentos son aquellos mecanismos institucionalizados y reconocidos por la sociedad internacional para el logro de objetivos. Los más comunes son: la negociación, la guerra, las sanciones económicas, la ayuda económica, las organizaciones internacionales, el derecho internacional, por referir algunos.

Evidentemente que los factores básicos que inciden en la formulación de la política exterior son los condicionantes internos y externos, en virtud de que una política externa busca, afuera de nuestras fronteras, las condiciones necesarias para dar respuesta a las necesidades que tengamos en lo interno.

En este sentido, la geografía, el sistema político, el desarrollo económico, las condiciones sociales, la ideología del Estado, la organización respecto a la toma de decisiones y otros elementos internos son fundamentales para el diseño de la política exterior. De igual manera, el ambiente internacional, la presión ejercida por otros Estados, el prestigio internacional, el número de organizaciones internacionales, el estado del derecho internacional, la distribución de la riqueza y el poder y el grado de interdependencia entre las naciones son los factores externos que en un momento dado influyen en el proceso de toma de decisiones de política exterior de cualquier país.

La capacidad de negociación internacional es también una base fundamental de la política exterior, pues determina en gran medida el logro de los objetivos planteados. Por lo tanto, el éxito de la política exterior descansa en circunstancias coyunturales tanto internas como externas que configuran dicha capacidad. La capacidad se delinea por varios elementos internos como los poderes militar, económico y tecnológico, la cohesión interna, los recursos naturales y la población, entre otros; asimismo los factores externos que determinan esa capacidad negociadora son la situación internacional, el grado de polarización mundial, los intereses y las presiones de los distintos actores internacionales, el prestigio, la opinión pública mundial, las organizaciones internacionales y el desarrollo del derecho internacional, entre otros.

En materia de política exterior estaremos hablando siempre de actores. Complejo entonces.

Continuará.

 

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