INTERVENCION DEL DIP. FELIPE DIAZ GARIBAY EN LA CEREMONIA DE INSTALACION DEL GRUPO DE AMISTAD MEXICO-REPUBLICA DOMINICANA.

Salón de sesiones de la Comisión de Relaciones Exteriores, miércoles 27 de febrero de 2008.

 

Excelentísimo Señor Don Pablo Arturo Mariñez Alvarez, Embajador de República Dominicana en México;

Diputada Ruth Zavaleta Salgado, Presidenta de la Mesa Directiva de la Honorable Cámara de Diputados;

Diputado Gerardo Buganza Salmerón, Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores;

Compañeros diputados integrantes del Grupo de Amistad México-República Dominicana;

Compañeros Diputados, también, integrantes de la Comisión de Relaciones Exteriores;

Señoras y señores:

Disfruto en este momento la satisfacción de vernos reunidos, estoy seguro que este acto será registrado en la historia de este honorable recinto legislativo, como un trabajo que recogerá los esfuerzos que hacemos en el ámbito de la diplomacia parlamentaria, para coadyuvar en el fortalecimiento de los lazos de amistad que unen a la República Dominicana y a nuestro país; y que se patentizan a través de la puesta en marcha de los trabajos de nuestro Grupo de Amistad.

Quiero destacar, que para mí, es un altísimo honor participar en el proyecto de este Grupo parlamentario bilateral; tengo la certeza de que pocas tareas son tan dignas y elevadas como la de trabajar al servicio de los ideales de concordia, justicia y libertad que amparan nuestras naciones y que competen a la generalidad de las naciones del orbe.

Motivo de congratulación recíproca debe ser, en efecto, el advenimiento de esta asamblea; aspiro a que los proyectos que han de presentarse a lo largo de los trabajos de este Grupo de Amistad, no sean pocos y su número, considero, sólo se ha de comparar con el vigoroso afán que todos tenemos en cuanto a buscar, incansablemente, el progreso en la relación que nos une y el bienestar de nuestras naciones.

Hoy, la agenda en materia de política exterior, para abrirle paso al futuro internacional, ha cambiado de manera radical y ese es, quizá, el primer reconocimiento que estamos obligados a asimilar; por ello, este es un momento clave para profundizar en cuanto a nuestra relación bilateral y el futuro que deseamos para nuestros respectivos países.

Problemáticas comunes nos competen, porque igual nos compete una vecindad regional sustentada en la identidad histórica.

Es el alma de los pueblos unidos el ideal común que tienen que perseguir todas las naciones de América y de las distintas sociedades que en nuestro continente coexisten. La historia nos enseña que todas las naciones, para arribar al desarrollo y alcanzar sus libertades y aspiraciones más íntegras, han tenido que pasar por pruebas terribles y por dolorosos sacrificios superados siempre por la fe y por la unión entre sus hijos.

Es el caso de México y lo es de la República Dominicana, que supieron, en su momento, oponerse al yugo del colonialismo imperial del momento.

Imposible, entonces, que mis compatriotas no les reconozcan como una patria hermana. Que el respeto y la solidaridad que deben imponerse en nuestro continente, reivindiquen nuestros lazos políticos, y ahora mas que nunca, confirmemos la necesidad de mirarnos como un solo conjunto de vecinos y amigos.

Por eso hoy les convoco a que declaremos nuestra lealtad y compromiso para con América Latina, a que confirmemos la firme intención de ayudar a engrandecer nuestra relación bilateral, a que consolidemos nuestra hermandad americana, a que dejemos los caminos abiertos y preparados para que fluya el éxito y el prestigio ya conseguidos por nuestras respectivas naciones y a que potenciemos la imagen de nuestra región como una tierra que, orgullosa de su pasado, busca su futuro en el fortalecimiento de su identidad cultural, en el progreso y en el amor por la libertad y la justicia.

Porque creemos en la libertad y la justicia, propongo que las múltiples tareas que realice este grupo parlamentario bilateral se traduzcan en un foro permanente que, en el nivel de la región caribeña, vele por la cooperación internacional en todo orden.

Por ello, formulo votos para que las importantes tareas que este grupo de amistad realice a lo largo del tiempo que le queda a esta legislatura, sirvan para estrechar nuestros lazos y traer una confianza mayor entre nuestros pueblos que haga posible el inducir un nuevo orden en el ámbito latinoamericano.

Excelentísimo Señor Embajador, compañeros legisladores, amigos y amigas:

Me permito, con mucho orgullo citar que nunca ha sido tan necesario como hoy, el tener corazón y juicio, porque hoy el hombre sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la patria. Son estas palabras, este juicio tan universal como exacto, resultado de las cualidades visionarias de un constructor, invencible ejemplo del amor a la patria: Don Juan Pablo Duarte.

Héroe que la República Dominicana aporta como ejemplar símbolo de las luchas latinoamericanas más íntegras y dignas. Hoy, sus palabras no solo son vigentes, sino que deben recordarnos ruta, conducta, compromiso, corazón y juicio; con ellos como cualidad y práctica en el alma, podremos construir los países que aspiramos.

Que nos sea irrenunciable la construcción democrática de naciones libres, justas, equitativas, prósperas. Que esa sea la vía anhelada para la República Dominicana, para México, para nuestra querida Latinoamérica.

Son bellas las palabras, pocas tan bellas en su contenido como Dios, patria y libertad. Palabras honrosas que identifican en su escudo nacional, los orígenes y la integridad de la República Dominicana. Dios, patria y libertad para nuestros países, para el mundo entero, para cada uno de los ciudadanos, para las personas.

Celebremos en actos como éste, la libertad de nuestras respectivas patrias, confirmemos la generosidad de consolidar, en la formación de puentes culturales y cívicos, una forma insustituible para alcanzar nuestras grandes metas nacionales. Avanzar juntos en la formación indestructible de nuestros países, reconociendo y fortaleciendo nuestros afectos, nuestra historia, nuestra visión de un gran futuro para el mundo.

Que patria e independencia no se entienden sino en una sola ruta; que “la patria es impecable y diamantina”, que independencia es la libertad de nuestros campos y mares, y nuestros pasos por las avenidas, la amplia sonrisa que nos dispensan nuestros cielos. Celebremos la libertad, la independencia, felicidades República Dominicana.

 

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