INTERVENCION EN LA CENA DE GALA OFRECIDA CON MOTIVO DE LA ENTREGA DE RECONOCIMIENTOS A SERVIDORES DE INSTITUCIONES PUBLICAS Y PRIVADAS QUE HAN APOYADO EN LA LABOR DE GESTION EN SU OFICINA DE ENLACE CIUDADANO.

Casa Social de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, Sahuayo, Michoacán, México, sábado 2 de agosto de 2008.

 

Entrañable amiga y compañera, Diputada Ruth Zavaleta Salgado, Presidenta de la Mesa Directiva de la Honorable Cámara de Diputados;

Señores servidores públicos;

Representantes de las organizaciones sociales;

Distinguida concurrencia:

En septiembre de 2006, posterior al intenso reconocimiento que hicimos de este Cuarto Distrito Electoral, como Diputado Federal integrante de la LX Legislatura del Honorable Congreso de la Unión, he de decirles que me fui a ocupar mi curul, la 173, en la Fila “F” del recinto legislativo de San Lázaro, con una visión de mi distrito, de mi Estado y de mi país que bien me hablaba de la exigencia de un rediseño social urgente para México; en ese tenor me he desempeñado seguro de poner mis mejores empeños por la construcción de un México distinto, de un país más igualitario, de un Estado verdaderamente eficiente y de cara al ciudadano.

Con una tesis central llegue al Congreso de la Unión, he apostado con todo al rescate del Estado por parte del ciudadano y a disponer mis mejores esfuerzos en un proceso de reforma del Estado que contemplara todas las visiones de un proceso integral que permitiera tener, en efecto, un Estado para el futuro; treinta o cuarenta años es la garantía exigible de un verdadero proceso integral de Reforma del Estado y sobre todo en un país como el nuestro donde la democracia dice ya muy poco a los que menos tienen.

Y es así porque en nuestra democracia los pobres están cada vez menos representados, aún cuando constituyen la base electoral más fuerte, la que más vota por las incumplidas promesas; es la que prácticamente hace a los representantes aún cuando éstos poco se ocupan de ellos. Sucede con frecuencia que muchos políticos viven con el reloj adelantado y piensan más en su futuro propio que en el resto de los mexicanos; nuestros representantes, por regla, andan muy distraídos de las ocupaciones para las que fueron electos lo que les convierte en adversarios radicales de la democracia.

Con ello ha menguado la confianza ciudadana en las instituciones y en su gobierno. Difícil en todo concepto ha sido recobrar esa confianza de no entender que las grandes disidencias ciudadanas no son casuales y bien tienen su sustento en esas equivocaciones, imperdonables ya, de aquéllos representantes y gobiernos ciegos e ignorantes que lejos responder a la expectativa social sólo se ocupan de aplaudir los vicios y denigrar las virtudes.

En estos momentos, ya no es viable un Estado que conserva una administración pública tradicional, en la cual la ciudadanía no confía, que considera ineficiente, corrupta y sustancialmente desvinculada de los problemas sociales. Pese a los notables cambios experimentados en el sector público, se considera que se mantiene una administración pública tradicional, cuyo rasgo central es su alejamiento de la sociedad. Hoy por hoy, la esencia de toda Reforma del Estado debe suponer el rescate de éste por parte del ciudadano.

Necesitamos una Reforma del Estado que se garantice a sí misma una duración tan amplia como para traer consigo el desarrollo interno de las naciones; que presuponga el rediseño social y conlleve la equidad y el reparto igualitario de las riquezas nacionales.

Es así que en dos años de vivir la extraordinaria experiencia de representar a mi Distrito en la LX Legislatura del Honorable Congreso de la Unión, y servir a mi país desde una trinchera que bien me ha convencido de la urgencia de inducir, ya, el rediseño social de México, he apostado a la visión fiscal para ser consecuentes con la creación de una base recaudatoria amplia y disciplinada y de una cultura tributaria que haga entender al mexicano del donde, porqué y para qué de los tributos.

A una visión energética que, con estricto apego a nuestra experiencia histórica, haga competitivo el sector y nos permita mejorar los servicios y abatimiento del desperdicio creando nuevas reservas de capacidad productiva para evitar insuficiencias de provisión o de suministro.

A una visión laboral que favorezca a los trabajadores ya contratados, pero también proteja a los trabajadores potenciales, es decir a los que buscan trabajo y a los que lo demandarán en el futuro.

A una visión judicial capaz de remover los sesgos o favoritismos violatorios de la justicia.

A una visión educativa que traiga consigo una nueva generación de mexicanos.

A una visión empresarial que traiga consigo un mejor marco regulatorio para la actividad económica.

En conclusión, a una forma distinta de inducir el trabajo legislativo atendiendo los reclamos de la República pero, también, las inquietudes ciudadanas. Y es así que, a la fecha y en dos años de ejercicio, 457 gestiones han sido debidamente atendidas; y justo esta noche, la motivación de reunirlos a ustedes aquí es, fundamentalmente, para reconocer los esfuerzos de aquéllos servidores públicos de instituciones públicas y privadas que han apoyado de manera decisiva en la resolución del pedimento ciudadano.

Están aquí muchos de estos servidores públicos que siempre supieron compartir con nosotros el ánimo de dar la respuesta inmediata, oportuna, eficaz y eficiente diría yo, a la solicitud de apoyo de muchos ciudadanos que en la tribulación y al no encontrar un entorno de apoyo, acudieron a nuestras oficinas, o nos lo solicitaron en la calle, en el mercado o en la plaza pública.

Carreteras, intervenciones quirúrgicas, procesos administrativos, impartición de justicia fueron entre muchas otras acciones la obra que me ha hecho congregar esta noche, en este recinto, a la Diputada Presidenta de la Honorable Cámara de Diputados, para compartir juntos este espacio en el cual varios ciudadanos, varios mexicanos, recibirán un humilde reconocimiento a su esfuerzo y a ese especial desempeño desde sus instituciones; todos, sin excepción saben perfectamente del compromiso que tienen con nuestro país y, como queda establecido en cada documento, con ese modelo de sociedad al que aspiramos legítimamente todos los mexicanos.

A dos años de haber iniciado la inmejorable experiencia de servir a mi país desde el Congreso de la Unión, a todos ustedes les digo, muchas gracias.

Reconozco el empeño de todos ustedes, servidores de instituciones públicas y privadas, así como de mi eficiente equipo de colaboradores; han sabido soportar esa gana, a veces impetuosa, que tengo para vivir la vida con plenitud e intensidad pero, su apoyo ha sido determinante para hacer que esta noche sea posible.

Su mano amiga y su palabra de aliento ha sido fundamental para dar el paso firme y soportar esa guerra de propios y extraños, que más de propios que de los extraños, pero que me habrá de hacer continuar en esta lucha hasta la conclusión de mi encargo ante el Congreso de la Unión.

Diputada Presidenta:

Muchas son las coincidencias que nos hacen converger en una visión de nuestro país y del propio mundo. Ambos, egresados de la misma institución educativa, compartimos un tronco común en formación académica y recibimos los elementos para poder entender que libertad y justicia son elementos comunes que se complementan y que donde hay libertad no hace falta pedir justicia.

Nos formamos teniendo como marco el período de recrudecimiento de la guerra fría, del conflicto entre el Norte y el Sur, la exaltación de los No Alineados y, en conclusión, la guerra en un sistema internacional donde el embajador y el soldado eran los personajes claves en la definición del internacionalismo; ahí en las aulas de la máxima casa de estudios, en nuestra querida Escuela Nacional de Estudios Profesionales “Acatlán” de la Universidad Nacional Autónoma de México, ambos definimos nuestros mundos internos y nuestras cosmovisiones.

Valoro enormemente que nuestros destinos se unan en esta experiencia en la que ambos, lejos del tabú de las siglas y los colores, hemos podido entender la enorme magnitud de nuestras responsabilidades y que hoy, esta noche, aquí en la para mi muy querida ciudad de Sahuayo, en la demarcación territorial de mi Distrito, podamos juntos reconocer el trabajo de muchos mexicanos que han sabido servir con probidad y esmero y que juntos, también, podamos demostrar a propios y extraños que tan posible es en nuestros días construir acuerdos y luchar a brazo partido por la dignificación de la política a través del trabajo legislativo.

 

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