Clausura de Segundo Periodo Ordinario de Sesiones del Tercer Año de Ejercicio Constitucional de la LX Legislatura.
Palacio Legislativo de San Lázaro, México, D.F., jueves 30 de abril de 2009.

Concluye el Segundo Periodo Ordinario de Sesiones del Tercer Año de Ejercicio
Constitucional de la LX Legislatura y, con ello, prácticamente los trabajos
legislativos de la misma.

En la penúltima sesión, la del martes 28 de abril, Felipe alternó en medio de la contingencia
sanitaria con todos sus compañeros, aquí con los Diputados Carlos Augusto Bracho
González, Patricia Obdulia de Jesús Castillo Romero, María del Carmen Fernández
Ugarte, Ernesto Oviedo Oviedo y Delber Medina Rodríguez.

Con Ernesto Oviedo Oviedo y Delber Medina Rodríguez.

Con su compañera michoacana, Yadhira Ivette Tamayo Herrera, en la sesión del
martes 28 de abril.

El jueves 30, última sesión de la LX Legislatura, al final con José Luis Espinosa Piña,
también michoacano y Patricia Obdulia de Jesús Castillo Romero.

Con sus entrañables compañeras Dora Alicia Martínez Valero e Ivette Jacqueline
Ramírez Corral.

Con Mónica Fernández Balboa, del Partido de la Revolución
Democrática.

Con el Dr. Guillermo Javier Haro Belchez, Secretario General de la Cámara de Diputados.

Felipe y Doña María Elena Sánchez, Directora de Control
Legislativo de la Cámara de Diputados a quien trata desde la
LII Legislatura en 1982.

Al final de la sesión, el tablero electrónico se encendió por última
vez, justo en esta sección en la primera columna a la mitad,
apareció el nombre de Felipe Díaz Garibay, como siempre en
cada sesión durante los últimos tres años y como lo hizo en
aquélla primera ocasión el 29 de agosto de 2006.

Concluido el periodo de sesiones y con él prácticamente la
legislatura, Felipe a cuya espalda está el sacro altar que siempre
dibujó en sus cuadernos cuando niño, ahora concluye una parte
de su misión de vida, justamente aquí, en la Cámara de
Diputados del Congreso de la Unión, donde su nombre, al igual
que el de sus compañeros de Legislatura, queda inscrito ya
en las páginas de la historia nacional.
El jueves 30 de abril de 2008, tuvo lugar la última sesión del Segundo Periodo Ordinario de Sesiones del Tercer Año de Ejercicio Constitucional de la LX Legislatura y, con ello, prácticamente se concluyeron los trabajos legislativos con presencia del pleno de la Cámara de Diputados. Tocará ahora a la Comisión Permanente ser consecuente con su encargo constitucional.
El martes 28 de abril, el Diputado Felipe Díaz Garibay, al igual que sus compañeros del Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional, asistió a la penúltima sesión del periodo, en la que se aprobaron importantes dictámenes. Ese día tuvo la oportunidad de compartir con sus compañeros de bancada y de otras en una sesión marcada por la contingencia sanitaria impuesta por las autoridades en miras de la prevención y el control de contagios provocados por al virus A (H1N1) a cuyo pesar, y dado el entorno ya marcado por la despedida, Felipe quiso vivir al máximo cada minuto del día.
Y llegó justo el final, el jueves 30, último día en que estaría reunido el pleno y con cuya sesión concluyen los trabajos legislativos de los periodos ordinarios, en este caso el segundo del Tercer Año de Ejercicio Constitucional de la Legislatura en que Felipe ha representado al Distrito 04 del Estado de Michoacán. Fue una sesión larga, que concluyó pasadas ya las diez de la noche, se aprobaron en ella importantes dictámenes.
Cerca de las once de la noche, se encendió el tablero y apareció, en la primera columna de la sección derecha, casi a la mitad, el nombre de Felipe Díaz Garibay, por última vez, como en aquélla mañana del de agosto en que tomaran posesión los quinientos diputados de esta legislatura histórica. Ahí quedaron el eco de las voces que se alzaron en la divergencia, ahí las que se unieron para defender grandes causas, ahí el recuerdo de aquél 1º de diciembre de 2006, también los aplausos de la coincidencia y el consenso, las risas de júbilo y la persistencia de esos sueños diurnos de tantos que anhelan con un país diferente.
Ahí también los afanes de Felipe Díaz Garibay, un diputado que llegó a pulso al triunfo electoral, venciendo obstáculos de propios y extraños y con una campaña que bien pudo colocarlo en todo momento en la preferencia electoral, porque fue una de cara al ciudadano, sencilla, humilde pero intensa pero, sobre todo, hecha con las fuerzas del alma y del corazón.